Picos sabrosos…y saludables 

“En pandeyucas damos los picos que tu ex ya no te da”. Eso prometen en San José de la Montaña. Y al parecer es real. Y que, por cierto, son unos “picos” sabrosos.

Diana Martínez, es empresaria, y es la responsable de que no te quedes con las ganas de esos “picos”. Está al frente de Pandeyucas Josefina, producto insignia -el más visible y visitado en San José de la Montaña -un pueblito del Norte de Antioquia que huele a leche caliente y a nieblas mañaneras.

Dice Diana que sus pandeyucas son una buena razón para conocer este anónimo y anodino poblado.  Sus recetas son -vaya sorpresa en este pueblo lechero-  a base de lácteos, con un “ingrediente adicional:” son además de sabrosos al paladar, saludables.

pandeyucas

“Te puedes comer todos los que quieras” dice Diana y explica sus razones: 

“El almidón de yuca tiene calidad extra. Lo traemos sin gluten desde el Valle del Cauca. El resto sí es de aquí:  el queso lo producen exclusivamente para nosotros en Ituango”.  

“Es para personas que buscan comer saludable, o simplemente las que quieren comer por comer sin enfermarse”.

Diana que mucho antes se desempeñó como modelo impulsadora de marcas, sabe de qué habla cuando se refiere a estos asuntos. “Es bonito tener tradiciones, pero con salud.  Nos enfocamos en la felicidad y ésta la da el comer”.

Eso aclara, y recuerda que la empresa de pandeyucas era familiar. Que existe hace 20 años y que ella y su esposo Yohan Montoya, hace cuatro le dieron “el toque artesanal y saludable”. Y en especial se concentraron en sus “picos”, bolitas de queso, crocantes, sabrosas y -según Diana- coquetas e inolvidables.

“Separamos la empresa de la que venimos y creamos los picos”. Dice y explica el proceso:

“Se sacan cantidades muy exactas, luego se muele, se reposa una media hora, y una máquina nos ayuda a porcionar y pasa al horno, unos 30 minutos, ahí se tuesta, quedan crujientes y en unos 20 minutos se reposa y se empaca”.

“Hemos buscado no cambiar las recetas tradicionales -agrega- pero conjugar con el futuro. La masa y los pandeyucas, con chocolate, especias, para hacerlas más amenas y chéveres al paladar. El wafle, por ejemplo, viene con finas hierbas. La felicidad llega por el paladar”.

La muy emotiva Diana sigue contando que estos comestibles se logran con amor y tienen un ingrediente que a ella no le molesta confesar: la coquetería, pues la comida tiene que dejar buenas sensaciones.

“Me gusta lo de la coquetería…es un plus. Hay que ser jocosos, que se recuerde. Además, ¡un pico se le da a cualquiera, un beso no!”

“Me das un pico; te doy un pico; eso incluso ayuda a romper el hielo”.

Además de los pandeyucas, la gente puede adquirir allí la masa para llevar para sus productos caseros. Y también puede disfrutare un chocolate caliente o de un café de origen   traído desde una vereda cercana de Santa Rosa de Osos. En Pandeyucas Josefina se esmeran porque el sabor sea muy local,y se inventan recetas con productos de la región y tienen muy claras la razones:

“Nos gusta trabajar con los nuestro: Es una forma de halagar el trabajo campesino, la gente linda que madruga todos los días”.

“Nosotros somos una razón para ir a San José de la Montaña, un pueblo de calles bonitas, a disfrutar de  los atardeceres, la tranquilidad, el ganado, las montañas, el valle de frailejones”.

En estos pocos años, Pandeyucas Josefina ha sido merecedor del premio Antojate de Antioquia, y ha logrado recursos a través del Capital semilla de la Gobernación.

Diana se siente muy contenta porque en el pueblo los quieren. Desde la Alcaldía los tienen en cuenta. Y también ha sentido el respaldo de otras instituciones como la Gobernación de Antioquia y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

“Nos invitan a eventos. La Cámara nos ayuda. Nos ayuda a mostrarnos en Medellín y otros lugares, y nos brindan capacitaciones que nos sirven mucho. Nos compran refrigerios para eventos.”

En Pandeyucas Josefina se alegran cuando alguien define su empresa como saludable y familiar.  Diana dice que si bien su producto tiene mucho respaldo local, su mirada está afuera y sueña con que muy próximamente sus “picos” se disfruten en Medellín y algunos municipios cercanos.

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